Sigmun: Un gesto hacia la Inclusión

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Los cuchillos en compás de picar una lechuga, la fricción de la espátula en la plancha churrasquera, los platos que sin querer se rozan; son los únicos sonidos que se emiten desde la cocina de Signum, un restaurante recién inaugurado en Chillán donde todo el personal que ahí trabaja padece de sordera.

Aunque Daniela tiene una disminución parcial de la audición (hipoacusia), se las arregla bien para hacer las veces de mesera e intérprete entre el cliente y el cocinero. Para transmitir la orden a la cocina utiliza lengua de señas: un completo italiano, donde completo es una mano en forma de U, e italiano es el dedo pulgar en la barbilla, los tres centrales cerrados y el meñique abierto proyectado hacia afuera − según describe Daniela – asemejando un cuerno de elefante; mientras que para especificar una marca de bebida utiliza el alfabeto manual.

Desde su inauguración en octubre, el principal público que llega al restaurante se compone de personas con algún grado de sordera. La razón para preferirlos es tan evidente que solemos pasarla por alto: “Acá se sienten más cómodos y seguros porque entendemos lo que quieren pedir. En otros lados a veces la carta no dice qué lleva un plato y les cuesta preguntar porque los meseros no entienden”, explica la joven chillaneja estudiante de Diseño Gráfico en el Instituto Virginio Gómez, donde puede estudiar sin dificultad gracias al programa transvoz de Red Apis.

El dueño de Signum es Diógenes, titulado en Gastronomía del Instituto Santo Tomás, quien tiene muy buena disposición para intentar comunicarse con los clientes a pesar de su sordera. Nació sin poder oír y esto le ha permitido desarrollar su capacidad para leer los labios. Desafortunadamente nosotros no sabemos expresarnos en lenguaje de señas, al menos para manifestarle admiración por haber emprendido este desafío. Se nos ocurre que si el pulgar hacia arriba y el resto de los dedos cerrados siempre ha significado “muy bien”, también lo podríamos usar para decir “te felicito”. Diógenes lo entiende y nos compensa el esfuerzo con un guiño.